Las albarranas producen grandes y estilizados tallos florales de
hasta más de un metro de alto, que, a la luz rasante del atardecer,
brillan como candelitas cimbreantes entre los cardones, tabaibas y
tabaibillas de las laderas de Punta de Teno, área que acoge la mayor
parte de la población de este escaso endemismo. Estos tallos -uno por
planta- provienen de un bulbo de gran tamaño parcialmente visible a ras
de tierra y firmemente agarrado al sustrato por un buen haz de largas y
gruesas raíces. Los cascos externos de ese bulbo son muy finos y de
color anaranjado, mientras que los interiores son blancos y gruesos. Con
las primeras lluvias del otoño brota del mismo un ramillete de grandes
hojas, lisas, anchas, puntiagudas y de hasta más de 50 cm de largo;
verde oscuras y engrosadas longitudinalmente a lo largo del nervio
central. En el último tercio del tallo florífero, que surge del
centro de la roseta foliar, se forma un denso y apretado ramillete de
menudas y delicadas flores estrelladas de unos 2 cm de diámetro, que se
van abriendo sucesiva y paulatinamente; cada una tiene seis pétalos
blanco-verdosos, con una destacada línea marrón-rojiza en su parte
central. Los frutos son cápsulas ovaladas verde-rojizas y divididas en
tres compartimentos, con varias semillas de color negro en cada lóbulo,
aunque es frecuente que muchos frutos queden vanos. Endemismo
restringido a la franja costera del noroeste de Tenerife, especialmente
en el área comprendida entre Los Silos y Teno Bajo; siempre en terrenos
pedregosos y secos cercanos a la influencia del mar. Primavera y
verano. Por semillas y bulbos. Ornamental. El bulbo contiene
sustancias cardiotónicas y diuréticas muy activas, pero en dosis
inadecuadas puede causar fuertes ataques e incluso la muerte, por lo que
su ingestión es desaconsejable. Islas Canarias. Distribución:
Nativa. Tenerife, Lanzarote. Ecosistemas: Cardonal-tabaibal.
Altitud: Normalmente entre los 0-150 m s. n. m.