Eriobotrya japonica
(Thunb.) Lindl.
Nisperero, Níspero del Japón
Árbol caducifolio de hasta más de 10 m de alto, dotado de un robusto
tronco revestido de una gruesa corteza blanquecino grisácea, y con
abundante ramificación que forma una copa muy desarrollada de porte más
o menos piramidal, especialmente bella y vistosa cuando se encuentra
recubierta de su hermoso follaje de color verde intenso.
Las ramas
jóvenes están cubiertas de un denso tomento pardo amarillento.
Sus
grandes, coriáceas y rugosas hojas, crecen amontonadas en la parte final
de las ramas nuevas. Son simples, alternas, ampliamente lanceoladas y
con los bordes dentados hacia el ápice; lisas y de color verde oscuro en
el haz, pubescentes y con nerviación muy destacada en el envés.
Las
flores, pequeñas, suavemente olorosas y de color blanquecino
amarillento, se agrupan en densas inflorescencias terminales. Cada flor
está formada por cinco sépalos anchamente triangulares, cubiertos por la
cara externa de un denso tomento, y cinco pétalos más o menos ovados,
blanco amarillentos, y algo tomentosos en su cara interna.

Al madurar producen unos sabrosos y refrescantes frutos (nísperos), de
forma entre redondeada y oblonga y hasta 5 cm de largo, reunidos en
grandes racimos terminales o axilares. Cada níspero tiene bajo la piel
una gruesa y muy jugosa capa de carne blanca, que rodea a varias
semillas de gran tamaño, duras y de color marrón brillante.
Es una
especie con una gran variabilidad, que se manifiesta principalmente en
el tamaño, color y sabor de sus frutos.
La floración se produce
normalmente en los meses de invierno y primavera, pudiendo encontrar
ejemplares con frutos desde el mes de febrero.
Se reproduce por
semillas, que germinan con mucha facilidad, siendo la primavera la mejor
época para plantar nuevos ejemplares. Cuando se trata de reproducir
alguna de sus numerosas variedades se suele usar el injerto en escudete.
Esta especie es originaria del sudeste de China, naturalizada desde
tiempos muy antiguos en Japón, donde lleva cultivándose más de mil años.
Desde esas remotas zonas se ha expandido por numerosos lugares del
mundo, como la India, Pakistán, Sudamérica, los países mediterráneos,
etc.
También en las Islas Canarias, donde hasta hace unas décadas era
uno de los árboles frutales que no faltaba en sus campos. En la
actualidad se sigue manteniendo su cultivo, aunque muchos de los
antiguos ejemplares viven semiasilvestrados en tierras de cultivo hoy
convertidas en improductivo matorral.
Es muy fácil de cultivar y es
frecuente su uso como planta ornamental, ya sea en solitario o formando
grupos. También como árbol frutal, cultivado para comercializar sus
sabrosos frutos, que se consumen frescos, en almíbar, desecados,
confitados, en jaleas, mermeladas, dulces, tartas y budines.
En
algunos lugares elaboran un riquísimo licor de níspero, con sabor a
almendras dulces.