Es una especie muy popular en jardinería, por la ornamentación de sus hojas, de coloración verde muy diverso, con líneas y bordes más o menos rojizos, según los diferentes cultivares que se han desarrollado a partir de la planta madre.
Requiere de pocos cuidados, tanto al exterior como en interiores, siendo mucho más tolerante que la mayoría de las plantas al suelo seco y al riego irregular.
Es una especie medianamente tóxica para humanos, gatos y perros, y su ingestión puede provocar irritación de boca y estómago, náuseas, vómitos y diarrea.
Y el contacto con su savia puede provocar irritación cutánea.

Según estudios realizados por la NASA, esta planta es capaz de eliminar algunas sustancias tóxicas comunes en el aire, potencialmente carcinógenas, como el benceno o el formaldehído.
En sus lugares de origen, sus hojas y su corteza se empleaban en medicina tradicional para tratar la malaria, la disentería, los dolores musculares, el cansancio, la diarrea, la dismenorrea y los síntomas de envenenamiento. Además, las hojas se usaban como diurético, antipirético y hemostático.
En la isla de Reunión se utilizaba esta especie como soporte para el cultivo de la Vanilla planifolia, una orquídea epífita de cuyos frutos se extrae la vainilla, la especia más consumida en el mundo, que da un delicado sabor y olor a numerosos alimentos y recetas culinarias.

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