Su cultivo es fácil, pues únicamente requiere exposición muy soleada, riego moderado y temperaturas cálidas en invierno.
Conviene podar los ejemplares en otoño para mantener su forma y tamaño, y abonar regularmente cada dos semanas durante los periodos de floración y crecimiento.

En la medicina tradicional de sus regiones de origen se usaba para eliminar verrugas y ayudar al restablecimiento de los huesos rotos.
Las raíces tienen actividad antibacteriana. De ellas también se extrae la capensinidina, un pigmento antocianídico hidrosoluble de color rojo o azul que se utiliza como tinte industrial.

 < Anterior   Siguiente >