Esta especie es nativa del África intertropical, cultivándose en muchas regiones del mundo con clima templado, ya que no le gusta el frío.
Es uno de los árboles ornamentales favoritos del mundo entero, tanto por su bello porte, con un tronco alargado y esbelto libre de ramas en sus dos tercios inferiores, y con una copa elevada muy amplia de formas redondeadas, como por sus abundantes ramos de flores acampanadas de color rojo brillante.
Se usa frecuentemente como árbol de alineación en calles y avenidas.
Los brotes florales almacenan agua de lluvia y de rocío, que se mantiene cuando la flor se abre, por lo que es una planta muy visitada por aves e insectos.
Sin embargo, diferentes estudios han demostrado que la gran concentración de azucares en su néctar es tóxico para los insectos, especialmente las llamadas abejas sin aguijón, y también afecta a los colibríes, por lo que no es recomendable el uso de esta especie en áreas de mucha concentración de esos animales.

Sus hojas se usaban en medicina tradicional para tratar úlceras estomacales, dolor de muelas, artritis, heridas, erupciones cutáneas, hemorroides y otras afecciones; y la corteza como antipalúdico e hipoglucémico.
En sus zonas de origen, su madera se usaba para hacer leña, y para la fabricación de artesanías e instrumentos livianos.
Se trata de una especie con un gran potencial invasor, provocando graves problemas ambientales y económicos en diversos lugares del mundo, como es el caso de muchas islas del Pacífico y del Caribe, por lo que se encuentra en el catálogo de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

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