El extracto de sus flores se emplea en la industria cosmética como acondicionador de la piel.
Todas las partes de esta planta son ligeramente tóxicas, especialmente el látex lechoso que segrega su corteza al romper las ramas o arrancar las hojas, pues puede causar irritación y quemaduras ligeras en la piel.
Sin embargo, este mismo efecto abrasivo era utilizado en sus regiones de origen para tratar problemas de la piel, como empeines, sarna o úlceras, y para extirpar verrugas.

Con su madera se hacía leña, que se usaba como combustible después de dejarla secar bien para evitar su látex.
A esta especie se parece mucho la Plumeria rubra, casi igual en todas sus características morfológicas, pero con flores anaranjadas o rojizas, aunque de la que existen algunas variedades con las flores blancas y amarillas, por lo que a veces ambas especies se pueden llegar a confundir.

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