Monanthes laxiflora
(DC.) Bolle
Hierba colgante, Hierba puntera, Pelotilla, Bejequillo, Arroz
Descripción:
Matita muy pequeña, de unos 5-20 cm de
longitud, perenne, suculenta, siempreverde, de hábito colgante o
semierecto, y con abundante ramificación, tortuosa en ocasiones,
otras más esparcida, las menos agrupada. Las ramitas son finas,
carnosas, muy quebradizas y de color verde grisáceo, que enrojece
progresivamente hacia las puntas, o en situaciones muy soleadas.
Sus variables, muy gruesas y
carnosas hojas, de 0,5-1 cm de longitud, son simples, opuestas, sésiles,
de ovaliformes hasta casi cilíndricas, de color variable entre el verde
pálido, el azul verdoso y el gris plateado, y recubiertas de diminutas papilas rojizas.
Tienen una gran capacidad para almacenar agua, pues exprimiendo una sola
de ellas se extraen varias gotas de jugo.
Sus minúsculas flores
estrelladas, de alrededor de 5-8 mm de diámetro y color amarillo rojizo,
se agrupan en pequeñas inflorescencias colgantes situadas al final de
largos y finísimos pedúnculos, que tiemblan con la más ligera de las
brisas, y con entre 2-8 flores cada una. Cada flor presenta entre 6-8
sépalos verdoso amarillentos, glabros, agudos, igual cantidad de pétalos de unos 3-4 mm de
longitud, de lineares o oblongos, agudos en el ápice, de color amarillo
pálido frecuentemente teñidos de color pardo rojizo, y doble
cantidad de estambres con filamentos filiformes y anteras redondeadas
minúsculas.
Los frutos son pequeñísimas cápsulas que
contienen en su interior unas cuantas y minúsculas semillitas de color
pardo o negro.

Hábitat: Endemismo canario de carácter eminentemente
rupícola, propio de grietas y fisuras de riscos, acantilados y laderas
rocosas de las zonas baja y media de las Islas, buscando siempre áreas
frescas y húmedas, aunque si es necesario soporta bien situaciones
soleadas. Abunda localmente.
Floración: Invierno y primavera.
Reproducción:
Se propaga por semillas y esquejes.
Usos: Puede cultivarse como especie ornamental, que
será especialmente apreciada por los aficionados a las plantas crasas.
Se reproduce fácilmente y su cultivo apenas requiere cuidados, aunque se
debe tener precaución con sus frágiles tallos que se rompen con suma
facilidad.
Pero está práctica debe realizarse dentro de sus áreas de
distribución natural, para evitar posibles hibridaciones al entrar en
contacto con otras especies de su género, tan abundante en nuestras
islas, y además teniendo el debido respeto a sus poblaciones naturales.