Bituminaria bituminosa
(L.) C. H. Stirt.
Tedera, hierba cabruna, hierba betunera, trébol hediondo
Descripción: Arbusto leñoso de unos 50-80
cm de alto, de porte muy variable y abundantemente ramificado desde su base,
a partir de un tronco leñoso de hasta 3-4 cm de diámetro. Los tallos, más o
menos seríceos, se desarrollan erectos, ascendentes, inclinados o postrados;
los más viejos son quebradizos y con corteza de coloración marrón grisácea,
mientras que las ramitas jóvenes son verdes y algo vellosas.
Sus hojas,
de color verde intenso y suavemente vellosas, nacen en las axilas de los
tallos; son pocas, alternas, muy espaciadas entre sí y provistas de un largo
peciolo pubescente finamente acanalado. Trifoliadas, con foliolos de
estrechamente elípticos a ovado-lanceolados de hasta 6 cm de largo, enteros
en el margen, mucronados en el ápice, y con nerviación remarcada en el
envés.
Sus llamativas flores, de color rosa pálido, azul o violáceo, se
disponen en cabezuelas densas más o menos globosas de 1,5-2 cm de diámetro,
con unas 15-25 flores individuales cada una, y situadas al final de largos
pedúnculos axilares erectos. Cada flor presenta un cáliz estrechamente
tubular de unos 12-18 mm de longitud, velloso y rematado por cinco dientes
estrechamente triangulares, y una corola de color azul violeta con el pétalo
superior (estandarte) de color lila más o menos intenso.
Sus frutos
consisten en vainas comprimidas ovoides de alrededor de 1 cm de longitud,
terminadas en un largo y afilado pico ligeramente encurvado, y recubiertas
de una áspera vellosidad, conteniendo una sola semilla de unos 2-4 mm de
longitud.
Toda la planta desprende un intenso y desagradable olor como a
betún o asfalto, especialmente las inflorescencias, que se acentúa
notablemente después de secas.

Hábitat: La tedera es muy abundante
en todas nuestras islas, debido a su capacidad para adaptarse a las más
diversas condiciones de suelo y climatología, pudiendo localizarse sus
ejemplares desde casi el nivel del mar hasta altitudes superiores a los
2.000 metros, aunque no en el interior de los grandes bosques.
Ocupa
tanto paredes y pedregales como prados secos, tierras baldías o huertas
bien abonadas; también es frecuente en áreas ruderalizadas, así como en
bordes de caminos y carreteras.
Floración: Primavera y verano.
Reproducción:
Por semillas, que arraigan con suma facilidad.
Usos:
Su principal uso es el forrajero, como alimento para vacas, cabras y
conejos. Su valor nutritivo es equivalente al de la alfalfa, y es
especialmente preferido por el ganado caprino.
Hasta no hace mucho
tiempo los campesinos sembraban campos de tederas que se segaban cuando
las matas estaban en plena floración, y luego se dejaban secar al sol
durante varios días. Después se empacaban para guardarlas como forraje
invernal, que se apreciaba por la gran cantidad de leche que producían
los animales que se alimentaban con él.