Notas: Es la amapola más común en
Canarias, y en los tiempos en que se cultivaban grandes extensiones de
cereales en estas islas constituía un arduo trabajo la escarda de la
multitud de amapolas que proliferaban en los sembrados, al amparo de la
tierra bien abonada y la frescura de los finos tallos del trigo, la
cebada o el centeno.
La amapola roja es polinizada por insectos,
principalmente abejas y abejones. Después de la polinización la flor se
transforma en fruto, el cual contiene numerosas semillas que son
liberadas alrededor de unas 3-4 semanas después, a través de los poros
que se abren en la parte superior del disco.
Es una especie de muy
rápido crecimiento, pues el tiempo entre la germinación de la planta y
su fructificación es de unos tres meses. Las semillas necesitan de altas
temperaturas para que puedan germinar, y pueden durar bastante tiempo en
período de latencia.
La amapola ha jugado un destacado papel en la
cultura occidental. Fue denominada por los asirios "hija de los campos",
los griegos la consideraban la flor de Afrodita, pues, según una
leyenda, la amapola nació de las lágrimas de Afrodita cuando esta lloró
la muerte de Adonis.
La amapola también tenía protagonismo en la
brujería de la Edad Media. El famoso médico y alquimista Paracelso
cuenta en sus obras que esta hierba formaba parte del conocido "ungüento
satánico" que se aplicaban las brujas sobre la piel; y un texto catalán
de 1619 relata cómo seis mujeres, que fueron arrestadas y acusadas de
hechiceras, declararon que para sus aquelarres hacían una pomada
compuesta de amapola, arsénico, grasa de serpiente y espuma de adelfa.
En algunos lugares de la Península Ibérica la amapola formaba parte de
un juego infantil que consistía en cortar un capullo cerrado de esta
planta y tratar de adivinar qué color tendrían los pétalos que se
desarrollaban en su interior. Antes de abrirlo se decía "Pollo, pollina,
gallo, gallina", y a continuación se abría el capullo: si los pétalos
tenían color rojo, era gallo, si color rosa, gallina, y si color
blanquecino, pollina.
Etimología:
Su nombre genérico (Papaver) proviene del latín y era la palabra usada
en la Antigua Roma para designar a todas las amapolas. El específico
(Rhoeas) parece derivar del griego
rhoias (granado), haciendo
alusión al color rojo de sus flores.
Sinonimia:
Papaver agrivagum, Papaver caudatifolium, Papaver dodonaei, Papaver
fuchsii, Papaver intermedium, Papaver roubiaei, Papaver strigosum,
Papaver uniflorum, Papaver arvaticum, Papaver arvense, Papaver
atropurpureum, Papaver commutatum, Papaver erraticum, Papaver
insignitum, Papaver trilobum, Papaver umbrosum.
Distribución:
Nativa. El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran
Canaria, Fuerteventura, Lanzarote.
Ecosistemas: Cardonal-tabaibal, bosques termófilos, fayal-brezal.
Altitud: Normalmente entre los 100-1.300 m s. n. m.
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