Esta especie procede de Sudáfrica, Mozambique, Zimbabue y Malaui, pero se ha ido naturalizando en muchas zonas del mundo.
Su uso más extendido es el ornamental, tanto en jardines públicos como privados, apreciada tanto por su abigarrado porte como por sus llamativas inflorescencias. Ocasionalmente se emplea para crear setos y linderos.
En Portugal elaboran redes de pescar con las fibras que obtienen de la corteza de sus hojas.

El aloe posee importantes cualidades medicinales, especialmente destacadas en el tratamiento de enfermedades de la piel, aunque también se le atribuyen otras muchas propiedades: digestivas, purgantes, analgésicas, antiinflamatorias, bactericidas, catárticas, etc. Se puede usar tanto externamente, de forma tópica, como interna, ingiriendo sus jugos.
En los últimos tiempos la producción y comercialización de productos terapéuticos derivados del aloe se ha convertido en una gran industria dentro del ámbito de la dermocosmética y de la medicina natural.
En sus regiones de origen hacen uso del acíbar para provocar contracciones que aceleren el parto.

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