Puede cultivarse en macetas, que deben ser estrechas y profundas, pero lo mejor es plantar directamente en el suelo, siempre en zonas luminosas y soleadas.
Los bulbos deben quedar al ras de la superficie, para recibir el calor necesario para florecer.
Es una planta de crecimiento muy rápido. A los cuatro días de plantarse comienzan a surgir las yemas por la parte superior del bulbo, que se corresponden con la parte inicial del escapo floral y al de algunas de sus hojas.
A las dos semanas ya se aprecian perfectamente sus tallos y botones florales, y poco después, comienzan a abrirse sus flores y emitir con fuerza sus largas y elegantes hojas.

Requiere pocos cuidados, y es muy adecuada para componer grupos, que en el momento de su floración crean atractivas zonas de color rosa con sus exóticas flores de gran belleza.
Debido a su enorme contenido en alcaloides, esta planta es muy tóxica, especialmente el bulbo, que no debe consumirse de ningún modo.
También hay que tener precaución con los niños, que pueden creer que sus semillas son golosinas.

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