Se emplea como especie ornamental en zonas de clima cálido o templado, pues no soporta las temperaturas bajas.
Su cultivo es fácil, pues no es exigente en cuanto al suelo, resiste bien breves períodos de sequedad, así como el viento y la salinidad, por lo que se puede plantar en zonas cercanas al mar.
Es muy adecuado para formar setos, pues sus espinosas ramas los hacen casi impenetrables, siendo una especie muy interesante para situar en lugares donde queramos impedir el paso de personas o animales.

Los frutos son comestibles, ricos en ácido ascórbico, calcio, fósforo y magnesio, pero deben consumirse bien maduros para disfrutar de su sabor suavemente ácido, parecido al de la fresa, y evitar el látex blanquecino que contienen cuando están verdes, que además de desagradable es algo tóxico.
Se pueden comer tanto en crudo como en mermeladas, jugos y confituras.
Al recogerlos es recomendable usar guantes para no pincharse con los aguijones de las ramas.

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