Esta especie procede del suroeste de Asia, aunque en la actualidad se encuentra ampliamente distribuida desde Irán y Afganistán hasta el Himalaya, y en toda la cuenca mediterránea, donde se ha cultivado desde tiempos remotos por sus frutos comestibles, pues existen referencias a ella desde hace al menos 5.000 años.
En la actualidad se halla introducida en áreas templadas y subtropicales de muchas partes del mundo, especialmente de Sudamérica, México y Australia.
En las Islas Canarias se encuentra cultivada como ornamental o frutal en huertas y jardines, habiéndose asilvestrado en algunos barrancos de la zona baja.
Es un árbol de crecimiento lento pero que tolera casi cualquier tipo de suelo mientras sean sueltos y bien drenados, y necesita exposición bien soleada y abundante riego en verano, aunque soporta muy bien la sequía.
Sus frutos se consumen crudos, o se usan para hacer sorbetes, bebidas, y el conocido jarabe denominado granadina.
De su corteza se obtiene una sustancia colorante empleada antiguamente para teñir tapices, y otra con propiedades curtientes muy adecuada para trabajar el cuero.

La madera es dura y compacta, utilizándose en la fabricación de algunos objetos.
El fruto fresco es muy nutritivo y estomacal, teniendo además propiedades astringentes, por lo que en épocas pasadas se recomendaba para tratar la disentería, la hipertensión y la retención de orina.
El cocimiento de la corteza de su raíz es muy efectivo como vermífugo, y con el zumo de sus frutos se prepara un jarabe muy refrescante y bueno para las enfermedades de garganta.

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