No precisa de muchos cuidados, ya que una vez establecida es capaz de resistir bastante bien la sequía. Necesita exposición soleada, riego moderado, más intenso en verano, y abono regular en primavera y verano. Se adapta bien a todo tipo de suelos, aunque crece mejor en los que sean ricos, calizos y bien drenados.
Sus frutos sirven de alimento a muchas aves y también mamíferos, como zorros, conejos o tejones, y su densidad espinosa es aprovechada como refugio para la cría por muchas especies animales.
De sus hojas se obtiene una fibra muy fina, llamada "crin vegetal", que se usa desde tiempos remotos para elaborar esteras, cuerdas, sombreros, serijos, etc.

Las hojas secas, que siempre mantienen algo de color verde, se emplean para hacer cestos, sillas, espuertas y escobas.
Sus frutos son comestibles, tienen muchas propiedades nutritivas, pero son astringentes debido a su alto contenido de taninos. Cuando están muy tiernas, las yemas de las hojas, la médula de los tallos y la espata de las inflorescencias, tienen un agradable sabor y se pueden comer frescas o en conserva.
En algunos lugares del norte de África se consumen sus raíces, que contienen sacarosa y almidón.

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