Alcea rosea
L.
Malvarrosa, Malvaloca, Malva real, Malva loca, Vara de san José
Herbácea anual, bianual o perenne, de hasta más de 2 m de altura, que
produce tallos rígidos, erguidos, cilíndricos, de color verde pálido,
con manchas rojizas y pelillos dispersos.
Tiene hojas de gran tamaño,
hasta 25 cm de diámetro, que son simples, alternas, larga y gruesamente
pecioladas, de contorno más o menos palmeado, acorazonadas en su base,
rugosas y de color verde oscuro en el haz, más pálidas en el envés, y
recubiertas de una corta y áspera vellosidad.

Sus espléndidas flores van formando largos racimos en la mitad superior
de los tallos. Tienen brácteas foliáceas, laciniadas, estrechas y
agudas, con un epicáliz en forma de copa y dividido generalmente en 6-7
lóbulos.
El cáliz es corto, de color verde, y dividido en cinco
lóbulos triangulares, y la corola, de unos 6-10 cm de diámetro, está
formada por pétalos obovados triangulares, con base atenuada y ápice
emarginado, de coloración muy variable, que va desde el blanco puro al
nazareno intenso, pasando por todos los posibles matices del rosa.
El
fruto es un esquizocarpo discoideo formado por entre 20-40 mericarpos,
reniformes, de color castaño oscuro y más o menos vellosos, formando una
especie de botón de unos 2-3 cm de diámetro.
El periodo de floración
se desarrolla durante los meses de primavera y verano.
Se reproduce mediante semillas, que germinan con muchísima
facilidad, y también por brotes que surgen de las raíces de la planta
madre.
Esta planta procede de los Balcanes y Asia Menor, pero desde
muy antiguo se difundió por todas las regiones mediterráneas, habiéndose
naturalizado en diversos lugares de Europa, Asia y América, debido a su
fácil reproducción y su gran adaptabilidad.
En las Islas Canarias es
relativamente frecuente en jardines de las zonas bajas y de medianías,
normalmente cultivada, aunque cada vez es más habitual encontrar
ejemplares asilvestrados en zonas cercanas a los hábitats humanos.