En las Islas Canarias se introdujo desde hace mucho tiempo para aprovechar sus tubérculos como alimento humano. Es planta de zonas húmedas y calurosas, por lo que es común encontrar restos de antiguos cultivos en cauces de barrancos, cercanías de fuentes y manantiales, acequias de riego, etc.
Actualmente apenas se siembra, siendo La Palma y La Gomera donde pervive con más fuerza su aprovechamiento agrícola.
Algunas personas cultivan esta planta como ornamental, por la belleza y exuberancia de sus hojas, y su llamativo espádice coloreado cuando florece. Su cultivo es fácil, sólo debe elegirse una zona del jardín húmeda y templada, o una gran maceta situada al exterior en las mismas condiciones ecológicas.

Los tubérculos se consumen después de ser sometidos a un intenso proceso de cocción, no sólo para ablandarlos sino para liberarlos de los principios tóxicos que contienen. Tienen un gran valor nutricional por su alto contenido de carbohidratos, minerales y vitaminas, siendo considerados una importante fuente de energía.
Las hojas se pueden comer como verdura, también tras una intensa cocción.
A esta especie se le atribuyen numerosas propiedades medicinales: fortalece el sistema inmune, reduce el estrés, la presión alta, regula el azúcar en sangre, mejora los problemas oculares, combate la anemia, y mejora casi todos los problemas intestinales.

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