Toda la planta desprende un intenso y agradable aroma alcanforado.
Su periodo de floración es muy amplio, desde enero hasta septiembre, siendo más frecuente a finales de primavera e inicio del verano.
Se reproduce por semillas, y por esquejes sanos y fuertes a finales de verano.
Es una especie nativa de la cuenca mediterránea, desde Grecia al noreste de la Península Ibérica y norte de África. Hoy se encuentra naturalizada en algunas islas de la Macaronesia, y en regiones tan alejadas como Australia, Nueva Zelanda, o la costa oeste de Estados Unidos.
En las Islas Canarias se encuentra asilvestrada en unas pocas localidades de las islas de Tenerife y Gran Canaria, sobre terrenos pedregosos de las zonas baja y media.

Es una especie muy valiosa en jardinería, por su espectacular floración y agradable aroma. Se puede cultivar tanto en macetas como en parterres y jardines de rocalla. Requiere muy pocos cuidados, y sólo es necesario podar las matas después de la floración.
Unas ramitas de cantueso en el armario perfuman la ropa y la protegen de polillas. También se puede aromatizar el té, añadiéndole unas hojitas verdes de esta planta.
En las regiones mediterráneas, donde es abundante, es una planta muy apreciada por los apicultores, por la gran cantidad de néctar que producen sus flores y la exquisita miel que produce.
La infusión de sus inflorescencias secas se empleaba antiguamente para bajar la fiebre, combatir las enfermedades del pecho, y calmar los nervios. También se le atribuyen cualidades digestivas, antiespasmódicas, antisépticas y cicatrizantes, usándose en forma de cataplasmas para curar heridas y llagas.
En aromaterapia se usan sus flores para preparar aceites esenciales.

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