Caralluma burchardii N. E. Br. ssp. burchardii
Cuernúa, Dienteperro, Colmillo de perro, Chumberillo de Lobos
Descripción:
Matita suculenta, estolonífera, de 10-20 cm
de alto, rara y escasa, que casi siempre se desarrolla en pequeños y
densos grupos. Sus tallos son gruesos, erectos o ascendentes,
cuadrangulares, algo retorcidos, con las caras lisas y las esquinas
fuertemente marcadas por las cicatrices de las hojas caídas.
Las
hojas son diminutas, más o menos triangulares, y prontamente caedizas,
de modo que generalmente se tienen por ausentes.
Sus pequeñas flores,
de alrededor de 1,5 cm de diámetro, se agrupan en inflorescencias
terminales de entre tres y doce flores cada una. Tienen un cáliz de
cinco sépalos verdes, y una corola tubular, cerrada al principio y más
tarde dividida en cinco lóbulos, de color marrón rojizo, con el interior
amarillento, y cubiertos en sus bordes de una vellosidad blanquecina.
Los frutos son dos folículos corniformes unidos por la base, de color
marrón y entre 10-15 cm de longitud, algo carnosos, erectos y
puntiagudos. Al madurar se abren longitudinalmente soltando una gran
cantidad de semillitas planas de color marrón oscuro, coronadas por un
largo vilano blanquecino que favorece su dispersión por medio del
viento.

Hábitat: Endemismo canario que vive en malpaíses,
laderas rocosas y terrenos arenosos dentro del ámbito del
Cardonal-tabaibal de las islas de Fuerteventura y Lanzarote, y de los
islotes de Lobos, La Graciosa y Montaña Clara. En la actualidad sólo es
frecuente en algunas zonas de Lanzarote y Fuerteventura, donde sus
ejemplares forman densas colonias que se expanden mediante la generación
de estolones subterráneos.
Floración: Entre los meses de diciembre y marzo,
madurando los frutos durante la primavera y el verano.
Reproducción:
Por semillas, esquejes y estolones
subterráneos.
Usos: Se emplea ocasionalmente como especie
ornamental, adecuada para jardines costeros, aunque esta práctica debe hacerse con un respeto absoluto a
sus poblaciones naturales.