Argyranthemum tenerifae
Humphries
Margarita del Teide, Margarita de cumbre, Magarza de Las Cañadas
Descripción:
Arbusto perenne de 30-50 cm de alto,
abundantemente ramificado desde su base, de porte globoso o hemisférico,
que en plena floración forma pequeñas cúpulas de reluciente color
blanco, contrastando poderosamente con los tonos ocres, rojizos o negros
de las arenas y rocas volcánicas del Parque Nacional de Las Cañadas del
Teide, hábitat casi exclusivo de esta singular especie.
Las hojas, de
4-6 cm de largo, color verde brillante y textura áspera y pegajosa, son
simples, larga y gruesamente pecioladas, de oblongas a obovadas, y con
su lámina una o dos veces dividida (pinnatisectas o bipinnatisectas) en hojuelas más pequeñas.
Sus flores se disponen en hermosos
capítulos de 3-4 cm de diámetro, agrupados, a su vez, en inflorescencias
corimbosas de hasta doce capítulos cada una. Los capítulos presentan un involucro con
brácteas interiores triangular-lanceoladas, flores externas
(lígulas) de color muy blanco, casi puro, y flores
internas (flósculos) de un intenso color amarillo dorado.
Al
fructificar generan una gran cantidad de semillitas secas y duras
(cipselas), dotadas de un minúsculo vilano que favorece su dispersión por
medio del viento.
Al tacto toda la planta desprende un fuerte olor como a
manzanilla.

Hábitat: Endemismo de la isla de Tenerife, frecuente y
hasta abundante en la zona subalpina de Las Cañadas del Teide. Vive en
grietas, pedregales y sustratos pumíticos, así como en terrenos
removidos, taludes, bordes de caminos y carreteras, etc.
Su aspecto
pulviniforme (almohadillado) es típico de las plantas de alta montaña,
que adoptan tal porte para protegerse de los intensos fríos, fuerte
radiación solar y vientos casi constantes que habitualmente azotan dicha
zona.
Junto a la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia), es
una de las pocas plantas canarias que casi llega hasta las cercanías del cráter del
Teide, el pico más alto de España con sus 3.718 m de altura.
Floración: Desde comienzos de la primavera hasta finales
del verano, aunque alcanza su apogeo en los meses de mayo y junio.
Reproducción:
Se propaga por semillas y esquejes.
Usos: Su empleo ornamental debe limitarse a sus
áreas de distribución natural, para evitar el riesgo de contaminación
genética que supondría el ponerla en contacto con otras especies de su
amplio y diversificado género, y siempre que se tenga un absoluto
respeto a sus poblaciones naturales.