Centaurea calcitrapa
L.
Camellera, Cardo estrellado, Abrojo, Trepacaballos, Coscorrones, Garbanzos del cura
Descripción:
Planta bienal o perenne de 20-80 cm de alto,
porte rastrero, ascendente o algo globoso, y abundante y zigzagueante
ramificación, formada por ramitas finas, ligeramente acanaladas y
sutilmente vellosas.
Sus escasas y espinosas hojas son lisas en la
haz, mientras que en el envés se hallan recubiertas de un velo
telarañiento. Las basales, más o menos lanceoladas y de hasta 8 cm de
largo, son pinnatipartidas, con lóbulos dentados y puntiagudos de hasta
2,5 cm de largo; las caulinares son pinnatisectas, con segmentos
lineares o linear-lanceolados.
Las flores, de color rosáceo o
purpúreo, se reúnen en capítulos comprimidos de alrededor de 1 cm de
diámetro, axilares o terminales, y muy abundantes. La base del capítulo
se halla rodeada de numerosas brácteas involucrales: largas,
quebradizas, muy espinosas, acanaladas en su base, muy extendidas y de
color blanquecino amarillento, de modo que cuando se miran los capítulos
desde arriba forman una especie de estrella blanquecino amarillenta y sumamente punzante.
Los frutos son aquenios ovoides de unos 4-5 mm de longitud, de color
linaza, algo jaspeados y carentes de vilano.

Hábitat: Especie de origen circunmediterráneo. En
Canarias se encuentra en herbazales, baldíos, barbechos, escombreras,
márgenes de caminos y carreteras, etc., de las zonas baja y media de
casi todas las islas, convirtiéndose en algunos lugares en una mala
hierba difícil de erradicar.
Floración: Durante la primavera y el verano, nomalmente entre los meses de abril y
octubre.
Reproducción:
Por semillas.
Usos: Sus hojas y tallos tiernos se pueden emplear
como verdura, aunque por su escasa carne no merece correr el riesgo de
sufrir los pinchazos de su agresiva defensa espinosa.
Sus flores
secas se pueden usar como cuajaleche, solas o mezcladas con cuajo
animal.