Aeonium valverdense
(Praeger) Praeger
Sanjora
Descripción:
Arbusto perenne, suculento, de porte compacto
y hasta 60-80 cm de alto, con tronco corto y leñoso, y abundante
ramificación, con ramas agrupadas, ascendentes, lisas, recubiertas de una
gruesa corteza de color marrón grisáceo, profundamente marcadas por las
cicatrices que dejan las hojas muertas.
Las hojas, de color verde
pálido, que se torna pardo rojizo al envejecer o en zonas muy expuestas
al sol, se agrupan en rosetas terminales semiacopadas de 12-25 cm de
diámetro. Son simples, carnosas, cortamente espatuladas, de 6-12 cm de
longitud por 4-6 cm de ancho, menudamente ciliadas en sus bordes, y
recubiertas en ambas caras de una fina pubescencia.
Sus pequeñas
flores estrelladas, de alrededor de 1 cm de diámetro, se agrupan en
densas inflorescencias terminales de 10-30 cm de longitud por 10-25 cm
de diámetro, sostenidas por largos tallos floríferos hojosos que surgen
del centro de la roseta foliar. Cada flor presenta 7-9 sépalos
triangulares, acuminados en el ápice, igual cantidad de pétalos
blanquecino rosáceos, de lanceolados a elípticos, agudos, puberulentos, y doble cantidad de estambres, con los filamentos
blanquecinos y las anteras amarillas.
Al fructificar producen una
enorme cantidad de diminutas semillas.

Hábitat: Endemismo de la isla de El Hierro, frecuente
y hasta abundante en riscos y terrenos rocosos, secos y soleados, de la
vertiente sureste, entre Valverde y La Restinga, donde sus poblaciones
son más abundantes. En áreas de malpaíses recientes, como Los Lajiales,
se hallan poblaciones muy puras y bien conservadas.
En algunas zonas
de matorral se encuentra acompañado de otro bello endemismo de esta
isla, el tajinaste azul de El Hierro (Echium hierrense).
Floración: Primavera, entre los meses de marzo y junio.
Reproducción:
Por semillas y
esquejes.
Usos: Melífera, como casi todas las especies de su
género. También se está extendiendo su empleo ornamental; sin embargo,
el riesgo de contaminación genética por hibridación que conlleva esta
práctica hace desaconsejable su uso en jardinería fuera de sus zonas de
distribución natural, que, en todo caso, debe hacerse teniendo en cuenta un riguroso
respeto a sus poblaciones naturales.