Davallia canariensis
(L.) Webb & Berthel.
Batatilla, Helechilla, Cochinita, Rabo de cochino, Cabriña, Calaguala
Descripción:
Este pequeño y grácil helecho, ampliamente
distribuido por toda la geografía de Canarias, surge de un grueso y
alargado rizoma serpenteante, muy macizo, de color verde claro,
densamente recubierto de largas escamitas pardas o doradas, sujeto al
terreno por unas finas raicillas de color negruzco, y que, a medida que
crece y se ramifica, forma yemas de las que brotan las frondes nuevas.
Sus elegantes frondes, levantadas o algo arqueadas, de 15-40 cm de
longitud y color verde intenso, están sujetas al rizoma por un largo
peciolo (estípite), liso, recio, cilíndrico, articulado en su base y
ligeramente acanalado. La lámina foliar, casi glabra, coriácea y de
contorno anchamente triangular, se divide hasta tres o cuatro veces
(tripinnada o tetrapinnada), inicialmente en tres grandes segmentos
lanceolados y luego en pinnas cada vez más pequeñas, hasta llegar a las
minúsculas hojuelas bidentadas del último orden.
Los esporangios se
reúnen en soros situados en el ápice de las pínnulas, protegidos por un
indusio en forma de urna o de copa. Las esporas son amarillentas y de
forma arriñonada.

Hábitat: Especie de carácter rupícola o epifítico,
frecuente tanto en malpaíses y pedregales de las zonas bajas, como en
áreas boscosas del Monteverde y lugares frescos del Pinar. Prefiere
rincones algo húmedos y sombríos, aunque se adapta perfectamente a
lugares bien soleados. Como epífito suele colonizar troncos de palmeras
y otros grandes árboles, llegando a formar pequeñas colonias de singular
belleza.
Las frondes se secan a finales de la primavera, para
rebrotar de nuevo cuando el verano toca a su fin, bastante antes de la
llegada de las primeras lluvias otoñales.
Esporulación:
La maduración de las esporas se produce en
los meses de invierno y primavera.
Reproducción:
Por esporas y por división del rizoma.
Usos: Sus hojas se emplean mucho en adornos
florales, normalmente como base de ramos y ramilletes. Es muy apropiado
como planta decorativa de interior, especialmente adecuado para cultivar
en cestas colgantes, pues sus frondes terminan cayendo y colgando sobre
la maceta de modo muy bello. También se
cultiva como ornamental, en macetas o jardines de rocalla, debiendo, en
todo caso, respetarse el descanso estival que necesita la especie; el
riego debe ser moderado y la exposición a la luz no debe sufrir
variaciones bruscas.
Con los rizomas secos, machacados y mezclados
con agua o leche, preparaban los aborígenes canarios los "aguamanes":
una especie de tortas que, después de cocinadas o tostadas sobre unas
piedras calientes, les servían de alimento. En épocas más recientes, de
gran escasez en las islas, se añadían los rizomas de las batatillas a
los de otro helecho muy común en Canarias, la jelechera (Pteridium
aquilinum), para elaborar los tristemente famosos "bollos de
jelecho", rudimentarios panecillos que servían de sustento cotidiano a
la población más pobre y hambrienta.
En algunos lugares aún se
emplean sus rizomas y frondes tiernas como forraje para los animales.