Mirabilis jalapa
L.
Donpedro, Sanpedro, Dondiego de noche, Jasmín, Trompetilla, Periquito, Clavellina
Descripción:
Herbácea vivaz que brota anualmente desde un
grueso rizoma de hasta varios kilos de peso, ocasionalmente lignificado.
Produce una abundante ramificación, con ramas erectas o levantadas de
hasta 1-1,5 m de alto, rollizas, gruesamente nudosas, quebradizas y
finamente vellosas.
Las hojas, de color verde oscuro y 10-20 cm de
largo, son simples, opuestas, largamente pecioladas, de ovadas a
acorazonadas, enteras en sus bordes y afiladas en el ápice.
Sus
llamativas flores, de extraordinaria y variada coloración, pues los
blancos, rojos y amarillos puros de algunas matas aparecen en la mayor
parte de los casos formando bellísimas combinaciones policromadas, se
desarrollan en pequeñas inflorescencias terminales (cimas),
frecuentemente rodeadas de brácteas hojosas. Cada flor presenta un cáliz
laciniado de color verde y hasta 1 cm de largo, y una corola largamente
tubular de unos 3 cm de longitud, que acaba abriéndose ampliamente para
formar una linda campanita de hasta 5 cm de diámetro, más o menos
aplanada y fruncida, y con los bordes irregularmente ondulados.
Los
frutos maduros, negros, verrucosos, del tamaño de un guisante y forma de
un limón, permanecen resguardados en el interior del cáliz, persistente
y ensanchado, hasta que el viento los hace caer al suelo.

Hábitat: Introducida como ornamental desde sus
regiones de origen, en América tropical, esta especie se ha escapado
desde hace mucho tiempo de las macetas y los jardines, habiéndose
naturalizado en casi todas las zonas templadas de Europa.
En las
Islas Canarias es relativamente frecuente en cercanías de viviendas
campesinas, bordes de caminos y carreteras, huertas abandonadas, etc. Se
comporta como especie invasora de moderada actividad.
Floración: Primavera, verano y otoño. Sus fragantes y
coloridas flores permanecen abiertas desde el atardecer hasta las
primeras horas del día siguiente, refrescando la noche con su dulce e
intenso aroma, que atrae a grandes mariposas nocturnas para extraer con
su larga lengua el néctar depositado en la base del cáliz, colaborando
de este modo a la polinización de la especie. En sus lugares de origen
esta función la realizan pequeños pájaros libadores, especialmente los
colibríes.
Reproducción:
Por semillas y trozos de rizoma.
Usos: Se utiliza en jardinería por la vistosidad y
fragancia de sus flores. En algunas localidades es frecuente en bordes
de caminos y carreteras, para regocijo visual y oloroso de los que por
allí pasan en los calurosos atardeceres del verano. Su cultivo es fácil,
aunque requiere riego casi diario durante el periodo estival y eliminar
las flores marchitas para facilitar la floración.
En algunas zonas de
África usan sus frutos y flores machacadas para elaborar tintes.